Palabras de la Maestra Sintonícense con el Lenguaje Universal del Alma
Expuesto por la Maestra Suprema Ching Hai,
23 de mayo de 1998, Ciudad de México, México
(Originalmente en inglés)
Vídeocinta #627
 

Jesús nos dejó hace casi 2000 años, pero Sus enseñanzas y Su energía espiritual aún nos bendicen, y hacen que muchos de nosotros seamos santos y justos, y siempre nos recuerdan a Dios. Acabo de leer algo de la enseñanza del Maestro hoy, ¡y es tan hermoso! El lenguaje de los Maestros es el lenguaje del amor, de la poesía y del Cielo. He descubierto que muchos grandes Maestros hablan lenguajes casi similares. No me refiero al mismo tipo de idioma nativo, sino al mismo tipo de expresión: muy poética, muy romántica, muy noble y muy placentera al oído, incluso físicamente.

Siempre deberíamos hablar con este tipo de lenguaje, todos los días. Pero desafortunadamente, a veces lo olvidamos. A veces tenemos que lidiar con los demás o con otras personas en una manera más agresiva y menos romántica. Esto es de lamentar para todos nosotros. Cuando estamos intoxicados con amor, nos convertimos en un poeta, en músico, en ángel o en un ser muy noble, celestial. Flotamos en el aire, no caminamos. Respiramos con el alma, no con la mente. Pensamos con el corazón, no con el cerebro, y hablamos con el lenguaje del amor. O ni siquiera hablamos. A veces no queremos hacerlo; tan sólo queremos sentarnos y tomarnos de la mano, ¡como dos maniquíes!

Hay un chiste acerca de los enamorados. Dice que si quieres saber si una pareja está enamorada, puedes observarlos. Si la pareja se ama, sólo se sientan, mirándose a los ojos, tomándose de la mano o sin tomarse de la mano, y no dicen nada. Sólo se miran a los ojos tranquilamente, sentados juntos; el sólo estar juntos, ya es muy feliz para ellos. Pero si ves a una pareja allí sentada, quizá hablando mucho en voz alta, o mirando en direcciones diferentes, entonces sabrás que no son amantes.

El Maestro Quetzalcoatl también habló mucho acerca del silencio: "Permaneced en silencio para que podáis ver la Luz y escuchar la música interna o la voz interna". Eso es lo que dijo. Dijo que no enseñes a la gente lo que no entiendes, porque estará vacío y sin sustancia. Podemos repetir las mismas palabras que los Maestros de tiempos antiguos, pero si no tenemos el despertar espiritual dentro, entonces nuestras palabras estarán vacías. Podría sonar igual, pero no estaría poéticamente imbuido de amor y no estaría dotado del poder de bendición de Dios. Así que, esas palabras vacías no consiguen despertar los resquicios más profundos de nuestro corazón y no nos ayudan a elevarnos.

Es por eso que el Maestro le dice a la gente que, si no saben, mantengan silencio. Sus palabras, aunque provengan de algunos miles de años atrás, aún hoy son una verdad, ¡y son tan hermosas! Si habláramos esta clase de lenguaje entre nosotros todos los días, nunca habríamos experimentado la I Guerra Mundial, la II Guerra Mundial ni cualquier otra guerra. Si no podemos hablar con palabras de sabiduría, entonces mejor quedémonos callados. El mejor lenguaje es el lenguaje del alma, la voz interna o el Sonido interno del Cielo. Por eso, siempre que estamos cansados del abuso del mundo, cuando estamos cansados de la interminable lucha por la supervivencia, cuando estamos cansados de la fatiga mental y nos sentamos a hacer Quan Yin durante un rato, nos sentimos tranquilos y aliviados de la pesadez que ha aprisionado a nuestra alma. A veces nos sentimos muy inquietos debido a alguna molestia física, al ambiente contaminado o a nuestra ocupación o profesión estresante. Entonces, cuando nos sintonizamos un poco con la música interna, con la enseñanza interna de Dios y del Sonido interno, de inmediato sentimos paz y descanso.